| Estudio
revela cómo el celular ha cambiado vida de chilenos
La Tercera - 25 de Julio del año 2002
Investigación fue realizada por
sociólogo de la Universidad Católica
Cecilia Gutierrez, tendencias@copesa.cl Que un celular suene en una sala de clases o en un cine, al principio puede causar rabia o risas incómodas, pero nadie puede negar que es una situación cada vez más frecuente y a la que los chilenos se están acostumbrando. Un estudio cualitativo realizado entre mayo y junio por el equipo de especialistas en Tecnología de Información y Comunicación del Instituto de Sociología de la Universidad Católica revela que para la mayoría de los usuarios de celulares en Chile no hay ningún problema en comunicarse en las salas de clases, restaurantes o en comidas. Más aún, si éste suena en medio de una comida, las actividades ni siquiera se interrumpen y muchas personas contestan sin siquiera levantarse de la mesa o salir de una reunión. Cristóbal García, sociólogo a cargo de la investigación, señala que "este comportamiento habla de un usuario medio chileno cuya conducta no se ve alterada por el celular. Al mismo tiempo, este aparato ha ido "colonizando" ciertos espacios públicos a los que se han desplazado actividades privadas como el hablar por teléfono. Un ejemplo de esto es que cuando las personas adquieren un celular tienen la precaución de no utilizarlo en determinados sitios, pero los mismos entrevistados reconocen que luego de un tiempo los usan en todas partes", explica. Según el sociólogo, cuando estos aparatos comenzaron a incorporarse a la sociedad chilena había mucha reticencia, especialmente por parte de los adultos. Sin embargo, una vez que la gente los adquiere o se familiariza con ellos fácilmente se vuelven aparatos imprescindibles. Es así como los niños entre 12 y 13 años y los profesionales entre 27 y 34 años consideran el celular como un artículo de primera necesidad, incluso tanto o más imprescindible que sus billeteras. Otro cambio importante se advierte en el amplio dominio que los niños tienen de este aparato. Así, por ejemplo, el estudio indica que si bien la mayoría de las personas de distintos grupos etáreos manejan entre tres y seis funciones del celular, el 20% de los usuarios de entre 12 y 13 años maneja más de 10 aplicaciones. Si en 1995 el celular era un símbolo de estatus, en la actualidad la masificación de este objeto en todos los niveles socioeconómicos ha hecho que el celular evoque otros valores, como la independencia y la seguridad. El investigador indica que el celular "opera como un dispositivo que da independencia, ya que la gente siente que no necesita estar en un lugar fijo para ser ubicado. Esta sensación es especialmente fuerte en los trabajadores que deben desplazarse habitualmente", advierte. En cuanto a la seguridad, el celular se ha vuelto un instrumento clave, por ejemplo, para mantener el control de los hijos. De hecho, el estudio demostró que la mayoría de los jóvenes tiene un teléfono móvil porque sus padres se lo compraron para poder estar más fácilmente ubicables.
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