"Connecting the Dots?" es el tercer
estudio anual sobre comercio electrónico en Europa llevado a cabo
por la Firma, demuestra sin dejar lugar a dudas que el comercio
electrónico es en la actualidad un elemento permanente del paisaje
empresarial europeo. Este estudio está en parte basado en un
cuestionario realizado a más de 600 ejecutivos en 16 países
europeos, junto con Estados Unidos y otros países del sur de África.
En lo que constituye un cambio significativo desde la actitud
precavida y conservadora de hace unos años, el estudio afirma que
casi todos los negocios europeos se están abriendo al comercio
electrónico. Muy pocos variaron sus planes tras la rectificación del
mercado de valores de principios de este año. Un número cada vez
mayor no considera el comercio electrónico como un aspecto separado
sino que lo ven como un componente clave de todo lo que hacen.
El informe revela de forma clara que, si hasta hace poco las
empresas Puntocom eran las más activas en el espacio del comercio
electrónico, en la actualidad, las Puntocorps juegan un papel igual
de importante. Es significativo que el 75% de las empresas
establecidas que están adoptando el comercio electrónico, lo hacen
por temor a la competencia o para asegurarse una posición
estratégica en su sector. El estudio también afirma que "las
Puntocorp impulsan la Nueva Economía".
Entre otras conclusiones, el estudio afirma que casi el 80% de las
empresas europeas tiene planes para explotar más oportunidades de
comercio electrónico y el 72% ha desarrollado una estrategia al
respecto. En este sentido, el 72% de las compañías consultadas
utiliza ya el comercio electrónico en el área de marketing y ventas,
frente al 53% del año pasado; asimismo, el 47% de las organizaciones
afirma utilizar el aprovisionamiento electrónico, frente a sólo un
pequeño porcentaje de 1998. De acuerdo con el estudio, se observa su
uso continuado en las áreas de logística, contabilidad financiera,
pagos, desarrollo de productos y recursos humanos.
“eEurope 2000:
Connecting the Dots?”
(Resumen en castellano)
Después de unos tres años de creciente
expectación, el comercio electrónico ha superado la prueba del
mercado de valores y ha demostrado ser un componente permanente del
panorama empresarial europeo. Ha contribuido a aumentar la rapidez
de innovación y el ritmo de cambio en todo el mundo.
En la encuesta de
Andersen Consulting realizada a ejecutivos europeos durante el
verano del año 2000, el 97% de las empresas europeas declara que
utiliza el comercio electrónico de una forma u otra. La transición
no ha sido ni mucho menos suave, pero, varios meses después de la
caída de las cotizaciones de las Puntocom, casi el 80% de las
empresas afirma tener planes de explotar oportunidades de comercio
electrónico y el 70% tiene una estrategia de comercio electrónico.
Los líderes de
las empresas europeas han adoptado el comercio electrónico con tanta
fuerza que, en la actualidad, la mayoría de ellos cree que Europa
tiene potencial para convertirse en centro neurálgico de una
economía de red global. Se ha producido un cambio destacable desde
las actitudes de “esperar y ver” de hace algunos años, pero quedan
bastantes obstáculos que salvar antes de poder decir que Europa
rentabiliza todo su potencial. Europa tiene tradición como pionera
de adelantos cuyo liderazgo desaprovecha; para que esto no vuelva a
ocurrir, es necesario tomar medidas urgentes con respecto a la
escasez de capacidades y a la falta de espíritu emprendedor.
De la experiencia
del año pasado se desprende una serie de características clave:
• La corrección
del mercado se ha cobrado algunas víctimas muy conocidas y, al mismo
tiempo, ha demostrado que no deben ignorarse muchos de los
principios empresariales tradicionales, como rentabilidad, dirección
coherente y control de costes.
• Se ha
producido un cambio a más largo plazo en la correlación de fuerzas
de los mercados de comercio electrónico. Las empresas europeas
establecidas tienen un papel mucho más importante en áreas que en el
pasado eran exclusivas de las Puntocom. Sin embargo, no
estamos ante una contrarrevolución. Las empresas de siempre se han
visto obligadas a aprender hábitos más flexibles de las Puntocom
y, por tanto, a introducir cambios fundamentales.
• Sigue siendo
más difícil lograr un éxito en comercio electrónico en Europa que en
Estados Unidos. Contrariamente a la percepción popular, los mercados
de comercio electrónico raramente son de verdad globales. El mosaico
europeo de idiomas y culturas añade un importante nivel de
complejidad a la gestión de negocios de comercio electrónico. Sin
embargo, sería peligroso que las empresas europeas llegasen a
suponer que esta complejidad representa una barrera insuperable para
competidores que buscan penetrar en el mercado europeo
• La Unión
Europea y los gobiernos estatales han adoptado importantes medidas
para liberalizar los mercados de telecomunicaciones y elaborar una
legislación más pragmática.
Aunque muchos aspectos del entorno de
comercio electrónico en Europa mejoran rápidamente, el entorno
emprendedor sigue siendo relativamente pobre. Esto dificulta más las
cosas para las Puntocom. Mientras, muchas de las empresas de
siempre no son lo bastante arriesgadas e imaginativas.
• El comercio
electrónico se está liberando de la pantalla del ordenador.
Tecnologías emergentes como la telefonía móvil y la televisión
digital interactiva implican el paso del comercio electrónico al
tejido de la vida diaria. Europa está bien posicionada en cuanto al
desarrollo de estas tecnologías, especialmente frente a Estados
Unidos. Sin embargo, este liderazgo podría erosionarse rápidamente
si Europa no desarrolla una cultura más emprendedora.
Nadie debería
seguir dudando del poder de permanencia del comercio electrónico. Ya
no se trata tanto de negocios electrónicos, sino de incorporar
estrategias de comercio electrónico a los negocios, introduciéndolo
en todos los aspectos en lugar de considerarlo como una actividad
independiente.
La Europa
digital madura
Este estudio es
el tercero de una serie publicada por Andersen Consulting para
seguir la evolución del comercio electrónico en Europa. En 1998, las
empresas europeas se enfrentaban a la elección entre el callejón sin
salida de un enfoque indefinido de “esperar y ver” y la estrategia
dinámica de desarrollar aplicaciones de comercio electrónico y
construir bolsas de excelencia tecnológica: el camino hacia la
Europa digital.
En 1999 estaba
claro que Europa no sólo estaba en el buen camino. El comercio
electrónico europeo se había desarrollado hasta el punto de que la
iniciativa eEurope era una realidad, algunos líderes de empresa
adoptaban el comercio electrónico como parte integrante de su
estrategia de negocio y por toda Europa se sucedían ejemplos del
éxito del comercio electrónico.
A lo largo de los
últimos 12 meses, la evolución europea ha cumplido e, incluso, ha
superado las expectativas, a pesar del dramático giro que dió el
mercado en la primavera de 2000. Ahora, el júbilo de los últimos
años ha dado paso a una valoración más madura del nuevo entorno
empresarial y de los requisitos para lograr el éxito.
La mitad de los
encuestados en nuestro estudio creen que el comercio electrónico les
obligará a reinventar sus sectores en el plazo de tres años. Sin
embargo, sólo la mitad de ellos cree que obtendrá una ventaja
competitiva, frente a dos tercios en 1999. Tras haber experimentado
el cambiante y duramente competitivo mundo del comercio electrónico,
se observa un mayor realismo en cuanto a las dificultades a las que
se enfrenta cualquier empresa para superar a sus rivales.
Los resultados
del estudio de este año muestran que el principal motor de progreso
en el comercio electrónico es el miedo a la competencia. Tres
cuartas partes de las empresas entrevistadas afirman que su objetivo
principal consiste en mantener el ritmo de sus competidores o
asegurarse una posición estratégica en su sector. Superan en mucho
al 55% ó 60% que aspiran a reducir los costes operativos, buscan
nuevos ingresos o quieren reducir su base de activos. El enfoque
“esperar y ver” hace mucho que ha desaparecido; ahora las fuerzas
competitivas obligan a las empresas a integrar el comercio
electrónico aunque no estén seguras del resultado. La mitad de los
encuestados, como mínimo, desconoce si sus iniciativas han tenido
éxito o no.
El panorama
digital
En el mundo
desarrollado, el panorama empresarial ha sufrido una transformación.
Los inversores de capital riesgo invierten en comercio electrónico
como nunca antes, mientras que las grandes organizaciones obligan a
sus proveedores y socios a efectuar transacciones on-line,
con lo que consiguen un gran ahorro en costes. Quizá incluso más
importante que el número de start-ups de comercio electrónico
haya sido la disposición de las grandes empresas a introducir
grandes cambios en sus métodos y redes. En el sector petroquímico,
los principales competidores han unido sus fuerzas para crear una
bolsa comercial, mientras que las seis principales compañías aéreas
han creado un mercado en Internet para gestionar transacciones de
bienes y servicios con un valor de 32.000 millones de dólares al
año.
Nuestro estudio
muestra que la utilización de comercio electrónico en marketing y
ventas ha aumentado del 53% al 72% en los últimos 12 meses. Y no
podría haber indicación más clara del entusiasmo empresarial ante un
futuro de transacciones electrónicas, especialmente con respecto al
comercio electrónico basado en la telefonía móvil, que los 83.000
millones de euros movilizados en Reino Unido y Alemania por las
licencias de telefonía móvil de tercera generación.
Volviendo atrás
en el tiempo, podemos considerar que la corrección del mercado de
valores de primavera del año 2000 es no sólo inevitable, sino
también beneficiosa. La desaparición de iniciativas de comercio
electrónico anunciadas -como boo.com (el minorista paneuropeo en
Internet) o Net Imperative y clickmango.com- y el sorprendente bajo
rendimiento de otras start-ups sugerían defectos en los
modelos de negocio de algunas nuevas ventures y en la
disciplina comercial, operativa y de dirección de muchas más.
Aunque el 95% de
las Puntocom que entrevistamos dice que no ha alterado sus
planes tras la corrección del mercado de valores, en la actualidad
se observa una mayor disciplina de gestión y declaran utilizar la
planificación en mayor medida que otras empresas. Siguen mostrando
más comprensión del mercado del comercio electrónico, al tiempo que
muestran un fuerte espíritu emprendedor y un elevado grado de
ambición, y afirman así tener más éxito. Los inversores son más
selectivos, pero el capital riesgo sigue disponible. Las Puntocom
son todavía una fuerza con la que hay que contar.
Venganza de
los gigantes
Previsiblemente
tal vez, nuestra investigación confirma que en la actualidad la
mayoría de las empresas percibe que la principal amenaza competitiva
en comercio electrónico viene de las empresas tradicionales y no de
las Puntocom. Sin embargo, la “venganza de los gigantes”,
como uno de los entrevistados la describía, no implica hacer
negocios como es habitual. Del mismo modo que las Puntocom
han conocido las ventajas de la gestión tradicional, las grandes
empresas aprenden a emular la agilidad de las Puntocom.
Muchas experimentan con nuevas ventures, joint-ventures,
spin-outs o iniciativas conjuntas con start-ups
emprendedoras. Antfactory, una de las empresas analizadas en este
estudio, es un ejemplo de venture en Internet que mezcla el
dinamismo de la nueva economía con el poder financiero y de gestión
de las empresas de siempre.
La Nueva Economía
sigue funcionando según las nuevas normas. Nuestra investigación y
nuestros casos de estudio muestran empresas que aún están
aprendiendo a prosperar en un entorno en el que los clientes tienen
más poder y las fronteras entre organizaciones cambian
constantemente. En este nuevo entorno, compradores, proveedores e
intermediarios tienen papeles muy diferentes, la personalización en
masa puede ser muy importante y los ganadores serán aquéllos que no
sólo tengan la propuesta de negocio adecuada, sino que además la
ejecuten bien.
El complejo
entorno electrónico europeo
Conseguir una ventaja competitiva
mediante el comercio electrónico es difícil en el complejo entorno
europeo: el mosaico cultural, legislativo y lingüístico plantea
importantes desafíos a las empresas. Por ejemplo, cuando Jobline.org
creó su sitio web para la selección digital en Europa, la
empresa se enfrentó no sólo a diferencias de lenguaje, sino también
a distintos niveles de madurez de los mercados laborales y a muy
variadas prácticas empresariales locales y planes salariales. Aunque
las diferencias lingüísticas podían superarse con el tiempo mediante
la tecnología, no ocurría lo mismo con las diferencias culturales.
Los mercados europeos seguirán siendo claramente heterogéneos en el
futuro.
Nuestro estudio
subraya algunas de las diferencias culturales que existen incluso
entre países vecinos. El 91% de los ejecutivos alemanes nos comentó
que su objetivo es utilizar el comercio electrónico para asegurarse
una posición estratégica (un gran cambio de actitud) frente a sólo
el 33% de los ejecutivos franceses. Sólo el 9% de los noruegos
encuestados pensaba que el comercio electrónico les obligaría a
reinventar sus negocios en los tres próximos años, mientras que dos
tercios de los encuestados en Finlandia y Suecia mantenían este
punto de vista. El 60% de los belgas entrevistados pensaba que el
comercio electrónico ofrece una ventaja comercial real, frente a
sólo un 27% en Holanda.
La expansión
rápida por toda Europa puede ser una propuesta difícil y muy
arriesgada, pero ofrece importantes recompensas a aquéllos que lo
logren. Podría ofrecer, además, a empresas europeas y empresas que
tuviesen éxito aquí, una ventaja competitiva real en países más
lejanos.
A pesar de que el
comercio electrónico es una fuerza impulsora de la globalización y
aunque empresas similares prosperan en muchos mercados de todo el
mundo, nuestra investigación subraya el hecho de que la mayoría de
los mercados de comercio electrónico no son globales. La mitad de
las Puntocom y el 60% de otras empresas no consideran como
globales sus mercados de comercio electrónico o sus competidores; y
no les faltan motivos.
Al igual que en
Europa, las culturas empresariales varían y las empresas deben
planificar cuidadosamente cómo obtener ventajas de escala sin dejar
de tener en cuenta las diferencias nacionales y regionales.
Aunque se suele
creer que las empresas europeas tienen menos claves para lograr el
éxito en el mundo del comercio electrónico que las empresas
estadounidenses, su experiencia en mercados tan diversos puede, de
hecho, dar a las empresas europeas una verdadera ventaja para
competir en países más lejanos. El entorno europeo, con distintas
características y leyes nacionales, se parece mucho más al resto del
mundo que el entorno más homogéneo de Estados Unidos. Los europeos
también parecen más dispuestos a expandirse internacionalmente: el
38% afirma que en la actualidad utiliza el comercio electrónico para
entrar en nuevos mercados geográficos, frente a sólo el 22% de las
empresas estadounidenses.
La
oportunidad del comercio electrónico basado en la telefonía móvil
En otro nivel,
los europeos están ante una tremenda oportunidad de comercio
electrónico como consecuencia de la creciente importancia de esas
bolsas de excelencia tecnológica que se observan desde hace algún
tiempo. Todo el progreso del comercio electrónico en los últimos
años puede verse empequeñecido por la evolución del mCommerce
(comercio electrónico basado en la telefonía móvil, enlaces
inalámbricos de corto alcance, reconocimiento de voz y televisión
digital interactiva). Crédit Lyonnais estima que, hacia 2005, el 25%
de todos los datos se transmitirá a través de dispositivos móviles,
diez veces más que en la actualidad. De acuerdo con Durlacher, el
mercado de comercio electrónico por telefonía móvil en Europa tendrá
un valor de 23.000 millones de dólares en el año 2003. Si estas
predicciones, o similares, son ciertas o se acercan a la verdad,
anuncian una gran transformación global en el comercio electrónico.
Estos hechos
significan no sólo que el comercio electrónico se está convirtiendo
en parte de la vida cotidiana, sino también que cada vez será menos
necesaria la presencia de un ordenador personal. Los ejecutivos y
los usuarios en general pronto podrán acceder sin problemas a
información y servicios a través de una pantalla en un escritorio, a
través de altavoces y un micrófono en el coche o a través de un
aparato de televisión en el hogar. Las empresas podrían, a su vez,
liberarse de las redes de la oficina y podrían suministrar
exactamente la información que necesitan sus empleados y sus
clientes, cuándo y dónde la necesiten. Las oportunidades para la
creación de valor son casi infinitas y, puesto que los europeos van
por delante de Estados Unidos en penetración y uso de estas nuevas
tecnologías, Europa verdaderamente tiene la capacidad de erosionar,
casi de golpe, el liderazgo de Estados Unidos en los mercados de
comercio electrónico. Pero ¿está dispuesta a hacerlo?
Se perciben ya
algunos signos de peligro. Japón ha avanzado mucho en el uso de la
telefonía móvil. Esto no debería impedir que las empresas europeas
logren un gran éxito competitivo, pero tampoco deberían caer en la
complacencia. A largo plazo, del otro lado del Atlántico puede venir
un importante desafío. Aunque en estos momentos Estados Unidos está
rezagado en comercio electrónico por telefonía móvil, nuestro
estudio indica que los ejecutivos estadounidenses muestran una mayor
disposición a utilizar tecnologías de comercio electrónico basadas
en telefonía móvil que sus contrapartidas europeas. Esto puede
representar una amenaza, ya que en la historia empresarial de las
últimas décadas encontramos repetidos casos de pioneros
(especialmente europeos) en nuevas tecnologías que eran superados
por otros que tenían una estrategia de marketing más potente,
instinto emprendedor y un puro enfoque comercial. Sin esta
orientación emprendedora, los europeos podrían ver, de nuevo, cómo
el valor empresarial de un liderazgo tecnológico se pierde ante
competidores más dinámicos.
Falta de
espíritu emprendedor
En todo caso,
durante el año pasado aumentó el liderazgo absoluto de Estados
Unidos en comercio electrónico. Nuestro estudio indica que las
empresas europeas utilizan menos el comercio electrónico que sus
contrapartidas estadounidenses y para una gama más reducida de
funciones. Estados Unidos sigue siendo la única economía del mundo
en la que las estadísticas de productividad reflejan claramente la
contribución del comercio electrónico y las tecnologías de la
información a la eficiencia y la productividad.
Existen fuertes
indicios, a partir de nuestro estudio, de que los europeos tienden a
utilizar el comercio electrónico de formas menos emprendedoras que
los estadounidenses. Verdaderamente, son menos los ejecutivos
europeos que proyectan utilizar el comercio electrónico para
introducir cambios radicales en sus empresas. Dos tercios creen que
el comercio electrónico va a transformar su manera de hacer
negocios, una cifra aparentemente elevada, pero todavía algo
inferior al número de empresas estadounidenses (81%). Mientras que,
en Estados Unidos, el 70% de las organizaciones aspira a utilizar el
comercio electrónico para explotar nuevas fuentes de ingresos, esta
cifra es sólo del 58% en Europa. Y el 50% de las empresas
estadounidenses tiene como objetivo utilizar el comercio electrónico
para reinventar sus sectores, pero sólo el 39% de las empresas
europeas confiesa la misma ambición.
Más del 80% de
las Puntocom utiliza el comercio electrónico para introducir
más rápidamente productos y servicios en el mercado y entrar en
nuevos mercados geográficos y nuevos sectores: porcentaje que
representa el doble que en organizaciones más grandes. La falta de
espíritu emprendedor en grandes organizaciones influye mucho, porque
el entorno empresarial europeo tiende a ser menos favorable a los
nuevos entrantes, a pesar de las mejoras recientes. Las leyes
europeas referentes a la quiebra tienden a penalizar el fracaso
honesto en los negocios con mayor dureza que en Estados Unidos o en
cualquier otra parte. A pesar de los recientes avances, todavía es
mucho más difícil conseguir capital inicial para crear una empresa
en Europa. Y, en Europa, como media, para lanzar un negocio se
necesitan 12 semanas y 1.800 dólares, mientras que en Estados Unidos
se reduce aproximadamente a una semana y 500 dólares; apenas
sorprende, por tanto, que haya el triple de norteamericanos que de
europeos involucrados en la creación de una empresa.
Es posible que,
durante un tiempo, el mercado interior europeo quede protegido por
su propia complejidad, pero las empresas extranjeras aprenderán cada
vez más a abrirse camino. Algunas empresas estadounidenses, como
Amazon y Yahoo, ya han entrado en el mercado europeo con gran éxito.
El desafío
actual
Puede que las
tasas de crecimiento europeas aumenten sustancialmente en los
próximos años a medida que los precios de las telecomunicaciones
bajan y los gobiernos las liberalizan, en parte a instancias de la
Comisión Europea. La Unión Europea también trabaja con celeridad
para implementar un entorno empresarial más uniforme y sustituir la
excesiva regulación con el ligero toque pragmático y el enfoque co-regulatorio
que quiere la empresa.
Algunas
administraciones perciben también las ventajas derivadas de ofrecer
más servicios on-line. Esto no sólo implica unos servicios
públicos mejores y más eficientes, sino que también sirve para
promocionar el uso del comercio electrónico y tranquilizar a los que
desconfían de la seguridad de Internet.
Son medidas muy
bien recibidas, que no deberían pasar desapercibidas. No obstante,
se requieren más acciones urgentes. Tanto la Comisión Europea como
muchos gobiernos estatales han empezado a reconocer la importancia
de estimular el comercio electrónico mediante la mejora del entorno
emprendedor y ahora deben ponerlo en práctica.
Las
administraciones, la Unión Europea y las empresas deben también
abordar con imaginación la creciente falta de preparación. La
demanda de profesionales con preparación específica en tecnologías
de la información supera a la oferta en unas 600.000 personas, pero
esta cifra podría aumentar a casi dos millones hacia el año 2003. Un
tercio de las empresas europeas ha indicado que la falta de
preparación obstaculiza gravemente las iniciativas de comercio
electrónico (frente al 50% en Estados Unidos).
La falta de
preparación es particularmente severa en países como Reino Unido,
Irlanda, Bélgica y Hungría. El problema se percibe con mayor
intensidad en las Puntocom: casi el 60% afirma haberlo
experimentado. Hay grandes diferencias entre países con respecto al
grado en que las empresas utilizan formación y selección para
abordar estas carencias.
La
combinación ganadora
Tres grupos están
bien situados para explotar las oportunidades de Europa y para
llevar adelante el comercio electrónico en Europa. En primer lugar
encontramos un pequeño grupo de Puntocom selectas con el
espíritu emprendedor y la fuerza directiva necesarios para negociar
con el áspero entorno. A continuación están las grandes empresas
europeas que pueden aprovechar sus fuertes marcas y su conocimiento
del comercio y de las necesidades locales. Finalmente están aquellas
organizaciones globales, tanto tradicionales como Puntocom,
capaces de combinar dinamismo, espíritu emprendedor y fuertes
activos con experiencia en comercio electrónico obtenida en
cualquier otra parte y tener éxito en un entorno muy diferente.
Cada uno de estos
grupos tiene algunas de las ventajas necesarias para lograr el
éxito. Todos ellos necesitan complementar estas ventajas con los
puntos fuertes de los demás a través del crecimiento orgánico,
alianzas o adquisiciones. Puesto que la corrección del mercado de
valores hizo que las cotizaciones de las Puntocom fuesen más
asequibles, es probable que el segundo grupo, la clase empresarial
europea, que juega con ventaja, y sus miembros puedan empezar pronto
a absorber las Puntocom más prósperas. No obstante, los que
van llegando tienen muchos recursos y aprenden rápido. Los gobiernos
y empresas europeas no tienen tiempo que perder. Existe la urgente
necesidad de acelerar el ritmo de innovación.
Encuesta de
Andersen Consulting
Este estudio
está basado en parte en los resultados de la tercera encuesta anual
de Andersen Consulting sobre el comercio electrónico en Europa. La
investigación consistió en 610 encuestas telefónicas, más 38
entrevistas cualitativas, realizadas en el idioma nativo de los
encuestados, en Europa, Estados Unidos y Sudáfrica.
Las entrevistas se realizaron en Julio del año 2000. Los encuestados
europeos procedían de 16 países (Austria, Bélgica, República Checa,
Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Irlanda, Italia, Holanda,
Noruega, Polonia, España, Suecia, Suiza y Reino Unido). Se
entrevistó a altos ejecutivos en el nivel de consejo de
administración de empresas que variaban en cuanto a tamaño y sector