“The Unexpected eEurope” es el
cuarto estudio anual que Accenture realiza sobre comercio
electrónico en el mercado europeo. El uso del comercio electrónico
sigue incrementándose en nuestro país, aunque continua por debajo de
la media europea. Los directivos españoles son entusiastas de su
utilización—el 73% dice que es vital para la supervivencia de su
negocio- pero, de igual manera, muestran ciertas reservas—sólo el
17% afirma que el comercio electrónico forma parte importante del
modo en que opera—, según el estudio eEurope elaborado por Accenture
por cuarto año consecutivo.
Mientras que la mitad de las empresas españolas está convencida del
éxito de los programas de comercio electrónico desarrollados hasta
el momento, el 67% califica a sus respectivas organizaciones como
rezagadas o seguidoras graduales. Quizá sea por esa razón por la que
el 71% de ellas proyecta aumentar su inversión en comercio
electrónico a lo largo de los próximos doce meses. El aumento de
contenidos en la Red en lengua española, consecuencia de la
creciente penetración de Internet en Latinoamérica, podría acelerar
el despegue español: el 63% de los directivos señala a la lengua y a
la cultura como factores clave para garantizar el éxito—frente a
sólo el 34% de la media europea—.
Las empresas españolas utilizan mucho más que las europeas el
comercio electrónico en el área de marketing y ventas, el 93% frente
a la media europea del 82%, pero menos en otras áreas: sólo el 37%
en compras—en comparación con el 67% de Francia—; el 30% en
logística y el 27% en recursos humanos. La principal razón para
entrar en comercio electrónico es ofrecer nuevos servicios a los
actuales clientes, en un 77% de los casos, y obtener ventajas
competitivas, en el 60%. Los directivos españoles siguen citando la
rapidez de asimilación de los clientes, la falta de un marco
legislativo transparente y la preocupación por la seguridad como
barreras para el desarrollo del comercio electrónico en nuestro
país. En su reflexión, el 70% señala que aprende de los errores
cometidos en sus respectivas estrategias de comercio electrónico y
el 63% admite que tarda más de lo esperado en implantarlo
adecuadamente.
Resumen del estudio en español
El futuro del comercio electrónico está
en tela de juicio desde el derrumbe de las puntocom, el año pasado.
Los recientes contratiempos, incluso en empresas con valores
estrella en el sector tecnológico, han intensificado las dudas. Sin
embargo, aunque en la calle las percepciones sean pesimistas, un
nuevo estudio de Accenture proporciona pruebas del éxito del
comercio electrónico en la actualidad y de su fuerte compromiso de
futuro. La mayoría de empresas han incorporado el comercio
electrónico a sus actividades y casi todas ellas prevén que el ritmo
de cambio llegue a ser incluso más rápido. Se observa una nueva
tendencia de prestación de servicios innovadores que se adaptan a
las necesidades del cliente.
El
estudio se realizó para la cuarta memoria anual de Accenture sobre
el desarrollo del comercio electrónico, durante el verano de 2001,
en un momento en que la economía europea ya había comenzado a
ralentizarse. Se entrevistó a más de 800 directivos en niveles de
consejo de administración en 25 países de Europa, Asia y Estados
Unidos. En todos los países estudiados, las empresas indican que el
comercio electrónico está penetrando más profundamente en la
organización y va más allá de las ventas y el marketing para
alcanzar áreas internas, como compras, logística y recursos humanos.
Quizás más significativamente, un 50% más de directivos que el año
pasado señala que sus tentativas de comercio electrónico han tenido
éxito.
Se
espera que esta tendencia continúe, pues las empresas proyectan un
incremento medio del 15% de su inversión en comercio electrónico, a
lo largo del próximo año. De esta inversión, muy poca se realizará
en sitios de Internet orientados al consumidor. En cambio, se
dedicará a áreas internas, donde el comercio electrónico puede
fortalecer el negocio mediante la mejora de la eficiencia de la
cadena de suministros.
Más difícil de lo previsto
Las
difíciles condiciones de los últimos 18 meses han dejado huella en
las empresas. Casi la mitad de ellas indica que ha tenido que
modificar sus planes de comercio electrónico como consecuencia de
los cambios en las condiciones de mercado. Muchas señalan que las
iniciativas de comercio electrónico han tardado más de lo previsto
en dar buenos resultados. La mayoría afirma que ha aprendido mucho
de los errores iniciales.
Como consecuencia, las empresas han realizado importantes cambios de
enfoque. Las prisas por entrar en el comercio electrónico,
únicamente para estar a la altura de los competidores, ya han
cesado. Pocos directivos esperan que el comercio electrónico
transforme por completo su empresa y, aunque el 83% está interesado
en experimentar con nuevas tecnologías, sólo la mitad está pensando
en explorar nuevos modelos de negocio. Ahora, las empresas entran en
el comercio electrónico a su propio ritmo, utilizándolo de manera
táctica para mejorar sus operaciones cotidianas y como soporte a su
estrategia de negocio. El comercio electrónico no ha cambiado las
reglas comerciales por completo, pero se ha convertido en una pieza
clave del armamento estratégico de las empresas.
Puede que algunos describan esta situación como un regreso al
comercio tradicional. Sin embargo, bajo la superficie, el comercio
electrónico ha cambiado la naturaleza de la competencia y la ha
hecho más rápida, más transparente y más global que nunca. No es
sorprendente que la mitad de los directivos europeos entrevistados
nos digan que el comercio electrónico ha hecho que sus vidas sean
más competitivas.
La respuesta estratégica
Aunque el comercio electrónico está impulsando estos cambios,
también está permitiendo nuevas respuestas estratégicas.
En
una tendencia que puede reflejar la intensidad de la batalla por los
clientes en el mercado actual, una clara mayoría de las empresas
europeas indica que uno de los principales objetivos para entrar en
el comercio electrónico es el de fortalecer las relaciones actuales
con los clientes. En este sentido, la prestación de servicios más
personalizados permite a las empresas mejorar la experiencia de los
clientes y, al mismo tiempo, conseguir nuevas fuentes de ingresos.
En el mercado, es probable que esta tendencia hacia ingresos
procedentes de servicios diluya las diferencias entre productos y
servicios. De hecho, muchos productos se convertirán en plataformas
para la prestación de servicios.
El
comercio electrónico se está utilizando también para mejorar la
eficacia operativa y, por tanto, reducir costes. Esto es
especialmente cierto en las áreas funcionales internas. Casi la
mitad de las empresas europeas
utiliza ahora el comercio electrónico como soporte de las áreas de
compras y logística. También se prevé que arraiguen los mercados
electrónicos entre empresas (B2B). A pesar de reconocer que deben
producirse determinadas condiciones para los mercados electrónicos y
que tardan más de lo previsto en obtener ganancias de ellos, se
prevé que dentro de tres años los utilizarán el doble de empresas
que en la actualidad. La opinión general es que es más probable que
las primeras ganancias procedan de mejoras en la eficiencia de
procesos comerciales, pero muchas empresas aspiran también a
utilizar los mercados electrónicos para fijar precios y encontrar
nuevos proveedores. Estos avances están empezando a mejorar la
eficiencia comercial y a proporcionar plataformas para la
colaboración en la cadena de suministro. También tienen como
resultado una mayor competencia: tres cuartas partes de las empresas
que proyectan utilizar mercados B2B prevén que éstos llevarán a la
indiferenciación de sus productos.
En
un nivel más profundo, la difusión del comercio electrónico en las
operaciones de la empresa ha impulsado una tendencia hacia una forma
de organización empresarial que utiliza mucho más las redes. Las
empresas señalan que el comercio electrónico conduce hacia una mayor
colaboración con otras organizaciones, más alianzas y más
subcontratación. Estos acuerdos permiten que las empresas ofrezcan
nuevos servicios, accedan a mayores economías de escala, desbloqueen
el valor de la propiedad intelectual que existe en sus procesos y
extraigan todo el valor de sus relaciones comerciales y con los
clientes.
Empresas de todo tamaño pueden beneficiarse del comercio
electrónico, pero contrariamente a las expectativas iniciales, los
cambios que ha desencadenado parecen favorecer más a las empresas
grandes que a las pequeñas. Las grandes organizaciones pueden lograr
importantes economías de escala, especialmente en áreas vitales para
el éxito en comercio electrónico, como la inversión en marketing,
política de marcas y software. El comercio electrónico
también facilita que estas organizaciones extiendan sus actividades
por todo el mundo y apliquen sus ventajas competitivas a cada
mercado concreto. Los nuevos niveles de eficiencia y flexibilidad
que permite el comercio electrónico reducen las desventajas
tradicionalmente asociadas a las grandes organizaciones.
Verdaderamente, los directivos de países en los que el comercio
electrónico está más desarrollado suelen creer que éste favorecerá a
las grandes empresas e incrementará la cuota de recompensas que
recibirán las empresas de éxito, contribuirá a ampliar la distancia
entre ganadores y perdedores e incrementará la concentración del
mercado.
Nuevas oleadas de innovación empresarial
A
pesar de los enormes cambios que hemos visto, el 83% de los
ejecutivos europeos espera que las nuevas formas de comercio
electrónico conlleven cambios aún mayores en los próximos tres años
que los que las formas tradicionales de comercio electrónico han
introducido en los últimos tres años. Se prevé un gran impacto de
modalidades como el comercio inalámbrico, el comercio por
televisión, el comercio a través de tecnologías de reconocimiento de
voz o el comercio silencioso.
El
comercio inalámbrico, que combina la telefonía móvil y otras formas
de comunicación inalámbrica con ordenadores y otros equipos, está
empezando a permitir que la actividad comercial tenga lugar en
cualquier lugar y en cualquier momento. El comercio por televisión,
que aprovecha la capacidad interactiva de la televisión digital,
comienza a introducir el comercio electrónico en el corazón de cada
hogar. El comercio a través tecnologías de reconocimiento
automatizado de voz, de conversión de texto a voz y de
identificación por la voz, ya está ofreciendo un interfaz natural
para canales electrónicos. El comercio silencioso, que se refiere a
las oportunidades de negocio derivadas de la capacidad de utilizar
microprocesadores y dispositivos económicos para dotar de
inteligencia e interactividad a los objetos cotidianos, gana
aceptación en las empresas.
Las nuevas formas de comercio electrónico serán más
rápidas
Estas nuevas tecnologías extienden el alcance del comercio
electrónico más allá de los usuarios con acceso a un ordenador
personal. Por ejemplo, Xelion, un proveedor italiano de servicios
financieros online, ofrece a sus clientes acceso a sus
servicios a través de Internet, teléfonos móviles, ordenadores de
mano (PAD), un canal activado por la voz y un centro de atención
telefónica. Estos nuevos avances también hacen posible la prestación
de servicios personalizados o la localización de clientes o
empleados. El aeropuerto Schiphol de Amsterdam constituye un ejemplo
destacado, con su asistente de viaje virtual, que ofrece a los
viajeros información continuamente actualizada sobre viajes,
terminales, tiendas y otros servicios, todos ellos accesibles a
través de su teléfono móvil, PDA o portátil, mientras están en el
aeropuerto.
Las
conexiones permanentes facilitarán también la comunicación continua
con clientes o empleados, allí donde estén y en cualquier momento.
En Thames Water, donde un sistema inalámbrico permite que sus 1.000
empleados que están en la carretera estén en contacto permanente con
la oficina central, el tiempo productivo ha aumentado un 25%.
Sainsbury, el minorista de Reino Unido, está experimentando con el
uso del comercio silencioso, identificando y siguiendo tecnologías
para hacer que las operaciones de su cadena de suministros sean más
eficientes. A medida que esta tecnología se vaya difundiendo, los
objetos cotidianos serán más “inteligentes”, capaces de percibir su
entorno y de comunicar su situación. Esto proporcionará nuevas
oportunidades para incrementar la eficiencia operativa, mejorar
aspectos de higiene y seguridad de muchos procesos y generar
ingresos procedentes de nuevos servicios.
En
conjunto, la incorporación del comercio inalámbrico, el comercio por
televisión, el comercio mediante tecnologías de reconocimiento de
voz y el comercio silencioso al comercio electrónico más tradicional
permitirá que se produzca actividad comercial en cualquier lugar y
en cualquier momento. En lugar de comercio electrónico, será más
acertado hablar de comercio ubicuo.
A
pesar de las dudas recientes sobre la demanda de servicios de
comercio inalámbrico, nada menos que un 49% de las empresas europeas
indica que perseguirá importantes oportunidades en comercio
inalámbrico dentro de los próximos tres años, casi el triple de las
que lo hacen en la actualidad. Otro 25% utilizará el comercio por
televisión, un aumento que multiplica por ocho el actual 3%. El 24%,
casi cinco veces el porcentaje actual, utilizarán el comercio
mediante tecnologías de reconocimiento de voz. El 16% utilizará el
comercio silencioso.
El
crecimiento no será inmediato. De las empresas europeas que piensan
seguir adelante con sus proyectos de comercio electrónico en los
próximos tres años, sólo el 20% prevé empezar en el próximo año; el
29% proyecta empezar al año siguiente y el 51% no empezará hasta el
tercer año. Cuando les preguntamos qué les impide adoptar antes
estas nuevas modalidades de comercio electrónico, el 61% de los
directivos menciona la necesidad de dar tiempo a sus actuales
iniciativas de comercio electrónico para que funcionen.
Europa: ¿Un competidor de primera clase?
En
nuestro primer informe sobre comercio electrónico europeo, publicado
en 1998, parecía que Europa podría quedar rezagada en cuanto a
comercio electrónico, por detrás de países que lo habían adoptado
antes, como Estados Unidos, y que la competitividad de las economías
europeas se vería, por tanto, afectada. Desde entonces, la situación
ha cambiado. De acuerdo con las cifras de nuestro estudio, la
diferencia entre la adopción del comercio electrónico tradicional en
Europa y en Estados Unidos se ha reducido a unos doce meses. Los
países europeos están a la par con Estados Unidos y por delante de
Japón en cuanto a la adopción del comercio por televisión,
aproximadamente igualados con Estados Unidos en comercio silencioso
y bien posicionados para el liderazgo en comercio inalámbrico, muy
por delante de Estados Unidos aunque, por ahora, detrás de Japón. A
medida que aumente la importancia del comercio ubicuo, es probable
que mejore la posición relativa de Europa.
Probablemente, los avances en Europa mejorarán aún más el entorno
para el comercio ubicuo. Las empresas europeas ya están utilizando
el comercio electrónico para su expansión geográfica y para
colaborar con otras organizaciones. Con la introducción de los
billetes y las monedas del euro aumentará la transparencia de los
precios y se facilitará el comercio y la colaboración en toda la
zona euro. La ampliación de la Unión Europea abrirá nuevas
oportunidades para la actividad comercial a mayores distancias. El
60% de los directivos europeos esperan que la introducción del euro
contribuya a incrementar el crecimiento del comercio ubicuo. El 69%
cree que la prevista ampliación de la Unión Europea tendrá un efecto
similar.
Sin
embargo, si quiere convertirse en un competidor de primera clase en
el comercio ubicuo, Europa se enfrenta a un desafío concreto. Las
empresas europeas están todavía a un año de sus homólogas
estadounidenses, no sólo en la adopción y el uso de formas más
tradicionales de comercio electrónico, sino también en el realismo y
sofisticación con que lo abordan. Por ejemplo, en los últimos 12
meses, Estados Unidos ha extendido de manera impresionante el
despliegue del comercio electrónico en la cadena de suministro,
donde tiene muchas posibilidades de mejorar la productividad.
El
mayor obstáculo para las empresas europeas puede ser psicológico. A
pesar de que Europa ha mejorado en cuanto a rendimiento del comercio
electrónico en el último año y de sus claras ventajas respecto al
comercio ubicuo, los directivos no confían en que pueda ser líder.
Aunque una estrecha mayoría prevé estar liderando el comercio
inalámbrico dentro de tres años, creen que Estados Unidos será líder
en todas las demás áreas: comercio electrónico tradicional, comercio
por televisión, comercio por reconocimiento de voz y comercio
silencioso. A pesar del fuerte
posicionamiento europeo en comercio ubicuo, esto podría llegar a
convertirse en una profecía autocumplida, especialmente a medida que
los ejecutivos estadounidenses muestran un ávido interés por adoptar
las tecnologías del comercio ubicuo.
Se
ha avanzado mucho, pero Europa necesita una transformación en su
enfoque, tanto empresarial como gubernamental, si quiere llegar a
dominar en el comercio ubicuo. Concretamente, necesita construir
rápidamente sobre la base de su fuerza en comercio inalámbrico.
Nuestro análisis indica que la demanda empresarial de comercio
inalámbrico está ahí, si los operadores y legisladores pueden
encontrar las maneras de prestar servicios económicos, a pesar de
los elevados costes de las licencias de telefonía móvil de tercera
generación.
En
Europa, el gobierno es un sector más importante de la economía que
en ninguna otra parte y los europeos creen que sus gobiernos deben
aumentar el ritmo de adopción del comercio ubicuo, tanto como medio
para mejorar la eficiencia como para introducir a sus ciudadanos en
la economía digital. En nuestro estudio del año pasado, el 86% de
los directivos europeos sugirió que el gobierno debería actuar como
ejemplo de comercio electrónico. Este año, sólo el 33% ha indicado
que su gobierno ya lo había hecho. Quizá no debería sorprendernos
que Irlanda, uno de los pocos países europeos reconocido por haber
acelerado su desarrollo de comercio ubicuo, sea el único país de la
Unión Europea donde son mayoría los directivos que creen que su
gobierno ofrece el ejemplo adecuado.
Los
ejecutivos europeos están más preocupados por la falta de una
regulación transparente en comercio ubicuo que sus homólogos
estadounidenses o japoneses. La mayoría de ejecutivos europeos
quiere que la Comisión Europea tenga más poder para regular las
telecomunicaciones sobre una base paneuropea. Al parecer, hay un
fuerte apoyo para las posturas que la Unión Europea ha adoptado
recientemente respecto a liberalizar mercados y afianzar el mercado
único europeo electrónico. Los gobiernos estatales deben asegurarse
de que incorporan las recientes directivas de la Unión Europea a sus
legislaciones lo antes posible y de un modo que resulte transparente
para aquéllos que deban aplicarlas y seguirlas.
La
falta de talento puede representar otra barrera para que Europa
llegue a dominar el panorama del comercio ubicuo. El 70% de las
empresas ha afrontado la falta de talento en el desarrollo de sus
iniciativas de comercio electrónico. Los ejecutivos sugieren que,
para abordar este problema, necesitarán un enfoque triple: formación
del personal local, selección de especialistas extranjeros y
subcontratación de algunas funciones a otros países. En este
sentido, los gobiernos tienen un papel clave en cuanto a suministrar
el entorno empresarial y legislativo adecuado.
Ante todo, los europeos deberán hacer realidad sus aspiraciones de
un mayor espíritu emprendedor y una innovación más fuerte. Nuestro
estudio demuestra que existen claras relaciones entre experimentar
en comercio electrónico, aprender de los errores y tener éxito en la
actualidad. Si los europeos permiten que la recesión económica y el
estallido de la burbuja tecnológica les desvíen del camino de la
innovación, podrían perder una oportunidad histórica.
La suerte favorece a los valientes
El
derrumbe del valor de muchas empresas tecnológicas ha tenido un
efecto beneficioso: la fiebre del comercio electrónico de hace un
año ha desaparecido. Sin embargo, el comercio electrónico es una
prestación cotidiana en todos los aspectos de la empresa, desde el
servicio al cliente hasta las áreas más internas. La euforia ha
terminado, ahora se trata de mejor servicio y eficiencia, junto con
consecuencias de largo alcance en la organización empresarial.
Para seguir prosperando, las empresas deberán aprovechar por
completo las nuevas oportunidades que ofrece el comercio ubicuo para
fortalecer las relaciones con el cliente. Deberán utilizar
herramientas de
datawarehousing
y
de análisis para convertir la información sobre el cliente en una
visión significativa y traducirla en nuevas estrategias y mejores
productos y servicios. Deberán ofrecer un servicio coherente en toda
una serie de canales electrónicos y hacer el mejor uso posible de
las capacidades complementarias de cada canal. Para conseguirlo,
será necesario un profundo cambio en sistemas y avances radicales
para orientar la cultura, la formación y las recompensas hacia un
excelente servicio al cliente.
Las
empresas de éxito también colaborarán en toda la cadena de
suministros para mejorar su efectividad en áreas como el diseño de
producto, la previsión, la planificación, la gestión de inventarios
y las compras. Para muchos, esto implicará formar parte de un
mercado B2B. Puede que las grandes organizaciones deban mantener una
cartera de mercados electrónicos, mientras que las más pequeñas
deban decidir con cuidado qué mercado electrónico concreto satisface
mejor sus necesidades.
Empresas de todos los tamaños utilizarán el comercio ubicuo para
obtener una ventaja significativa en cada una de las áreas de la
vida empresarial, desde la comunicación de los empleados a la
gestión de activos físicos y desde el servicio al cliente a las
normas de higiene y seguridad.
Nuestro estudio ha demostrado que la suerte favorece a los valientes
y que los mayores éxitos han sido notificados por aquellos que están
preparados para asumir riesgos y aprender de los errores. Sin
embargo, la determinación de las empresas se pondrá duramente a
prueba en los próximos años. Los peligros que tienen ante ellas son
formidables. En el futuro inmediato, incluyen la posibilidad de una
recesión económica global. A largo plazo, la cada vez mayor
distancia entre ganadores y perdedores en los negocios podría
contribuir a aumentar las divisiones socioeconómicas y trastornar
aún más un mundo de por sí frágil.
Nadie dijo que el comercio electrónico fuera a ser fácil. Sin
embargo, lo que podemos afirmar con toda confianza a la luz de este
estudio es que no hay vuelta atrás. El comercio electrónico está
aquí, está creciendo y está cambiando irreversiblemente el mundo de
la empresa. Debemos afrontar las oportunidades y los desafíos sin
miedo, pero con inventiva e imaginación.